Pablo Und Destruktion "Sangrín" | LP

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Rockdelux

En 2012, el asturiano Pablo Und Destruktion irrumpió con un primer trabajo sobresaliente, “Animal con Parachoques”, que conjugaba composiciones con alma de folk y un sonido rudo y sucio por el que le llegaron comparaciones con grupos de sonido industrial. De hecho, en estas mismas páginas David Saavedra definía su música hablando, de forma muy certera, de un hipotético cruce entre Nacho Vegas y Fasenuova.

Dos años después, su universo artístico se expande con un disco creado desde una perspectiva de banda. Se trata de un trabajo menos extravagante, pero en él sigue sonando ardiente e imponente. Ahora sus canciones se posicionan en una fórmula de rock oscuro con arreglos de piano y cuerda. En lo que respecta a las letras, parece que no es tan exhibicionista, aunque transmite la misma visceralidad. “Sangrín”, en su tierra, es como se le llama a la gente de sangre caliente, a los que se encienden con facilidad.

Lo que no ha cambiado es que, entre imágenes poderosas que parten de esa fina línea que separa el drama del humor, Pablo hace canciones redondas pegadas a su tiempo, que te atrapan no solo por su personal y turbio mundo, sino porque todos los elementos que utiliza están maravillosamente bien colocados, desde las guitarras hasta los silencios.

Carlos Barreiro

Mondosonoro:

"El aire puro" es una advertencia del tono que caracteriza a “Sangrín”, un trabajo mucho más robusto y encabronado que “Animal con parachoques” en el que Pablo abandona aquella psicodelia lo-fi para dejarse acompañar por sus particulares Bad Seeds. Porque lo primero que llama la atención de esta colección de canciones es la apuesta por el formato banda, con un protagonismo muy especial del piano y el violín puntuando los pasaje más líricos y situándose las más de las veces al borde del arrebato eléctrico. Esa apuesta por un rock primario y sin embargo ornamentado, por la catarsis y por la introducción de elementos localistas tanto a nivel temático como instrumental, sitúa a Pablo y los suyos en un espacio bastante cercano al de Nacho Vegas o Lucas 15, especialmente en medios tiempos como la hermosa “Powder” o esa crónica rural en forma de balada que es “Mamina que pena”. Pero Pablo Und Destruktion no hace prisioneros y es su radicalismo y visceralidad lo que, más allá de paralelismos estéticos, le convierte en un proyecto personalísimo, único dentro y fuera de nuestras fronteras. Luis J. Menéndez

Luna de Metrópoli (El Mundo)

Animal con parachoques (2012), el debut de este heterodoxo músico astur, ya apuntaba muchas cosas que ahora estallan como la pólvora en su segundo largo. En Limonov, desde Asturias al infierno, fantasea con un túnel que conecte su tierra con la Rusia bolchevique pero, en realidad, ese pasadizo subterráneo tiene salidas al Berlín de Nick Cave & The Bad Seeds, a los poetas malditos de la España negra y a una superficie de hierba mojada y residuos de fábricas desmanteladas. El exhibicionismo emocional extremo y el concepto de vanguardia del primer disco se transforma ahora en un concepto de banda de rock oscuro y en él vierte reflexiones tan personales como viscerales. Por momentos, como en la valiente y lúcida Pierde los dientes España, podría ser la némesis de Víctor Manuel poseída por unos Einstürzende Neubauten con abuelos mineros. Podría pero, en realidad, es mucho mejor. David Saavedra

Jenesaispop:

Son muchos los nombres que pueden venir a la mente escuchando estas canciones: aparte de los Bad Seeds, Sonic Youth, el equipo de músicos de Christina Rosenvinge, Los Planetas, Tarántula o los nudozurdo más acústicos que últimamente jugaban con las cuerdas. Pero Pablo und Destruktion no se caracteriza por absorber influencias, sino por sí mismo. Escribiendo una columna para La Nueva España, concediendo entrevistas de dos horas y media, como amante de los gif’s animados, inventando términos como “asturpsicodelia”, reflexionando sobre la importancia del videoclip y de su deseo de hacer más para este ‘Sangrín’ -parece una tontería pero no lo es entre el underground patrio-, rebelándose contra el rock’n roll y el sexo sin amor, revelándose como un pensador pero declarándose fan de los discos cortos, hablando de la sociedad sin resultar obvio y sobre todo a través de un considerable repertorio de buenas canciones, mucho más sólido y atractivo que en su debut, está claro que estamos ante uno de los talentos más particulares de nuestra sociedad. Igual es porque ha estudiado Veterinaria. Sebas

Hipersónica:

Pablo Und Destruktion nos dejó hace casi dos años el mejor debut estatal de esta década. Animal con parachoques es un disco de cantautor, un self made man que orientó su propuesta hacia el post-punk psicodélico o asturpsicodelia, como él mismo no contó. En todo este tiempo se ha partido el pecho y se ha dejado la piel, podríamos decir literalmente, tocando en sitios tan dispares como un estanque en un parque público o en un festival en un pueblo portugués en la frontera con España. Y en ese camino iniciático, en el que recorrió media europa, ha encontrado una banda de acompañamiento con la que ha grabado Sangrín. Victor M Villar

NOTODO:

Darle una nueva perspectiva simbólica al martillo y la hoz (…) Entre las ocho canciones que entrega en esta ocasión, pare una suerte de monólogo en tono copla noise de deslenguada crítica contra el sistema europeo y la idiosincrasia de los países sureuropeos (Pierde los dientes España), dibuja una marcha militar fúnebre con olor a banda sonora de Quentin Tarantino y a mitin sociopolítico (Por cada rayo que cae), firma un canto ritual autómata entre post-punk y folk industrial (El aire puro), sueña con una renovación del morentismo de Omega (Pecho para enfriar balas), traza un puente astur-eslavo (Limónov, desde Asturias al infierno) y hasta coquetea con una sinfonía corrupta de reivindicación obrera (Powder), entre otros alegatos. Un nuevo llanto sin lágrimas, hendido en una zona de nadie que sigue convirtiéndolo en un crooner de interior tan intenso como apesadumbrado. Alan Queipo

Playground:

Si hace años se llevaba la fría indiferencia de Jota de Los Planetas, hoy el panorama nacional alternativo se empapa de grandes personajes cuyo carisma radica en el kitsch, como El Último Vecino o Pablo, que aquí nos ocupa. Se diría la versión asturiana de Nick Cave: éste es su segundo proyecto tras “Animal Con Parachoques” (Woodland, 2012), ahora para Discos Humeantes, discográfica a la que hay que decir amén a todo lo que proponga.

Mondosonoro:

"El aire puro" es una advertencia del tono que caracteriza a “Sangrín”, un trabajo mucho más robusto y encabronado que “Animal con parachoques” en el que Pablo abandona aquella psicodelia lo-fi para dejarse acompañar por sus particulares Bad Seeds. Porque lo primero que llama la atención de esta colección de canciones es la apuesta por el formato banda, con un protagonismo muy especial del piano y el violín puntuando los pasaje más líricos y situándose las más de las veces al borde del arrebato eléctrico. Esa apuesta por un rock primario y sin embargo ornamentado, por la catarsis y por la introducción de elementos localistas tanto a nivel temático como instrumental, sitúa a Pablo y los suyos en un espacio bastante cercano al de Nacho Vegas o Lucas 15, especialmente en medios tiempos como la hermosa “Powder” o esa crónica rural en forma de balada que es “Mamina que pena”. Pero Pablo Und Destruktion no hace prisioneros y es su radicalismo y visceralidad lo que, más allá de paralelismos estéticos, le convierte en un proyecto personalísimo, único dentro y fuera de nuestras fronteras.

Luis J. Menéndez

Luna de Metrópoli (El Mundo)

Animal con parachoques (2012), el debut de este heterodoxo músico astur, ya apuntaba muchas cosas que ahora estallan como la pólvora en su segundo largo. En Limonov, desde Asturias al infierno, fantasea con un túnel que conecte su tierra con la Rusia bolchevique pero, en realidad, ese pasadizo subterráneo tiene salidas al Berlín de Nick Cave & The Bad Seeds, a los poetas malditos de la España negra y a una superficie de hierba mojada y residuos de fábricas desmanteladas. El exhibicionismo emocional extremo y el concepto de vanguardia del primer disco se transforma ahora en un concepto de banda de rock oscuro y en él vierte reflexiones tan personales como viscerales. Por momentos, como en la valiente y lúcida Pierde los dientes España, podría ser la némesis de Víctor Manuel poseída por unos Einstürzende Neubauten con abuelos mineros. Podría pero, en realidad, es mucho mejor. David Saavedra

Jenesaispop:

Son muchos los nombres que pueden venir a la mente escuchando estas canciones: aparte de los Bad Seeds, Sonic Youth, el equipo de músicos de Christina Rosenvinge, Los Planetas, Tarántula o los nudozurdo más acústicos que últimamente jugaban con las cuerdas. Pero Pablo und Destruktion no se caracteriza por absorber influencias, sino por sí mismo. Escribiendo una columna para La Nueva España, concediendo entrevistas de dos horas y media, como amante de los gif’s animados, inventando términos como “asturpsicodelia”, reflexionando sobre la importancia del videoclip y de su deseo de hacer más para este ‘Sangrín’ -parece una tontería pero no lo es entre el underground patrio-, rebelándose contra el rock’n roll y el sexo sin amor, revelándose como un pensador pero declarándose fan de los discos cortos, hablando de la sociedad sin resultar obvio y sobre todo a través de un considerable repertorio de buenas canciones, mucho más sólido y atractivo que en su debut, está claro que estamos ante uno de los talentos más particulares de nuestra sociedad. Igual es porque ha estudiado Veterinaria. Sebas

Hipersónica:

Pablo Und Destruktion nos dejó hace casi dos años el mejor debut estatal de esta década. Animal con parachoques es un disco de cantautor, un self made man que orientó su propuesta hacia el post-punk psicodélico o asturpsicodelia, como él mismo no contó. En todo este tiempo se ha partido el pecho y se ha dejado la piel, podríamos decir literalmente, tocando en sitios tan dispares como un estanque en un parque público o en un festival en un pueblo portugués en la frontera con España. Y en ese camino iniciático, en el que recorrió media europa, ha encontrado una banda de acompañamiento con la que ha grabado Sangrín.
Victor M Villar

NOTODO:

Darle una nueva perspectiva simbólica al martillo y la hoz (…) Entre las ocho canciones que entrega en esta ocasión, pare una suerte de monólogo en tono copla noise de deslenguada crítica contra el sistema europeo y la idiosincrasia de los países sureuropeos (Pierde los dientes España), dibuja una marcha militar fúnebre con olor a banda sonora de Quentin Tarantino y a mitin sociopolítico (Por cada rayo que cae), firma un canto ritual autómata entre post-punk y folk industrial (El aire puro), sueña con una renovación del morentismo de Omega (Pecho para enfriar balas), traza un puente astur-eslavo (Limónov, desde Asturias al infierno) y hasta coquetea con una sinfonía corrupta de reivindicación obrera (Powder), entre otros alegatos. Un nuevo llanto sin lágrimas, hendido en una zona de nadie que sigue convirtiéndolo en un crooner de interior tan intenso como apesadumbrado. Alan Queipo

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released January 8, 2014

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